El petróleo encadena cinco sesiones consecutivas al alza y acumula una subida de
casi el 20% desde principios de mes, impulsado por el nuevo bloqueo económico
que prepara Estados Unidos contra Irán, que amenaza con paralizar el tráfico de
petróleo y gas por el estrecho de Ormuz durante un tiempo prolongado.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la pasada madrugada «la
operación económica más devastadora jamás emprendida contra país alguno»,
reclamando el respaldo de los demás países occidentales.
El barril de Brent, de referencia en Europa, escalaba este jueves un 2,3% hasta
los 93,7 dólares por el temor a un cierre prolongado del estrecho de Ormuz que
dejaría desabastecido el mercado de petróleo.
Si esta materia prima ya se había disparado en marzo, tras el inicio de la
ofensiva contra la República Islámica, ahora la situación es todavía más tensa,
ya que las reservas de crudo y derivados en los países desarrollados están en
mínimos desde 1990. Y algo similar sucede con el gas, para el que los almacenes
europeos encaran el invierno en mínimos de los últimos cinco años.
«Hoy anuncio la operación económica más devastadora jamás emprendida contra
cualquier país», afirmó Trump la madrugada del miércoles al jueves en su red
Truth Social, advirtiendo de que «cualquier país que permita a sus instituciones
financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionar
cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez tremendas consecuencias
económicas».
«Este será un día D económico [en alusión al desembarco de Normandía en 1944], y
necesitamos que todos nuestros aliados apoyen a Estados Unidos para aislar y
derrotar la amenaza iraní».
El bloqueo a los puertos iraníes comenzó en abril, después de varias semanas en
las que Teherán había restringido a su vez el tráfico marítimo por Ormuz y
atacado las instalaciones de los países vecinos con bases estadounidenses.
Sin embargo, este bloqueo no dio los resultados esperados por Washington, debido
a que terceros países ayudaron a Irán a sostener sus finanzas y exportar crudo,
algo a lo que Estados Unidos trata de poner coto ahora. «Contrabando de
petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio,
registros de buques, empresas fachada: todo esto debe terminar ahora», sentenció
Trump. «Ustedes saben quiénes son», añadió.
Estas palabras parecen haber llegado a aquellos países del golfo Pérsico que se
habían mantenido más neutrales, o incluso cercanos a Irán, como es el caso de
Catar, uno de los principales intermediarios entre ambos países en los últimos
meses, junto con Pakistán.
De hecho, el primer ministro y titular de Exteriores catarís, Mohamed bin
Abdulrahmán, manifestó este jueves su esperanza de que Irán «se responsabilice y
vea los daños» que ha provocado a los países árabes del golfo Pérsico con el
bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra se comercializaba
una quinta parte del petróleo mundial, unas palabras que dejan entrever su
alineamiento con EEUU en esta fase del conflicto.
Sin embargo, Teherán resta importancia a esta guerra económica y en su capacidad
para forzar a Irán a aceptar las condiciones estadounidenses en la mesa de
negociaciones. «El llamado Día D económico es una distracción de la propia
crisis de Estados Unidos: deuda sin precedentes y aumento vertiginoso de los
costos de los intereses», publicó el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas
Araghchi, en X.
«Insistir en políticas fallidas solo traerá más derrota y enemistad hacia los
iraníes. El terrorismo económico estadounidense amenaza la economía global y la
soberanía mundial».
Hay que tener en cuenta que, mientras que Irán encadena varias décadas de
sanciones estadounidenses que apenas han hecho mella en el régimen, la
popularidad de Trump ha caído en picado con la subida de los precios, lo que
augura a los republicanos un mal resultado en las elecciones de mitad de mandato
de noviembre, lo que restaría a Washington capacidad de maniobra.
Con todo, hay una gran esperanza tanto para Trump como para la economía mundial,
ya que Washington podría haber aprovechado estos meses de tregua para
desarrollar un plan para mantener abierta Ormuz al tráfico marítimo de sus
aliados, asegurando el suministro de petróleo, lo que acabaría con la principal
baza de Irán en la guerra.
De acuerdo con una información publicada en Axios, el Ejército de Estados Unidos
ha establecido discretamente un corredor marítimo en el estrecho de Ormuz para
facilitar la salida de millones de barriles de petróleo al día hacia los
mercados internacionales, en una operación que llevaría varias semanas en
marcha. Así, entre 15 y 20 petroleros entran y salen cada noche del estrecho a
través de un canal situado al sur, junto a la costa de Omán, lo que permite
transportar actualmente unos 10 millones de barriles diarios, aproximadamente la
mitad del volumen previo a la guerra.