La actividad del sector privado en la zona euro ha consolidado su trayectoria durante el presente mes, manteniéndose en los 52 puntos. Aunque este registro supone un ligero ajuste técnico de una décima frente a las estimaciones preliminares, el bloque europeo mantiene un ritmo de expansión que se posiciona como el más dinámico observado en los últimos ocho meses, acercándose significativamente a su media histórica de 52,3 puntos.
El sur de Europa marca el ritmo del crecimiento
El panorama regional muestra una clara divergencia: mientras España e Italia se consolidan como los motores que impulsan la economía del bloque, el resto de las grandes potencias atraviesan realidades dispares. Alemania ha logrado mostrar una tenue mejoría, mientras que Francia encadena una racha negativa al registrar su octava contracción consecutiva en su actividad comercial.
Los datos del índice PMI de agosto sitúan a la zona euro en la senda de un crecimiento sólido para el tercer trimestre. El dinamismo de la economía industrial ha cobrado fuerza y el sector servicios ha superado la debilidad inicial.
Empleo y tensiones inflacionistas
Un factor positivo de la lectura actual es la expansión del empleo, que registra un crecimiento positivo por primera vez en el ejercicio actual, respaldado por un incremento en las ventas netas. No obstante, la estabilidad en las presiones inflacionistas se ve amenazada por el contexto geopolítico actual, concretamente por el conflicto derivado de la guerra de Irán, que mantiene los precios de venta en niveles elevados a pesar de la moderación observada en los costes de insumos.
Ante la resiliencia económica y el estancamiento de la tendencia desinflacionista, los mercados anticipan una posible intervención del Banco Central Europeo en su próxima reunión, donde no se descarta un endurecimiento de la política monetaria y una subida de tipos de interés.
Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, ha subrayado que la robustez de los indicadores actuales deja poco margen de maniobra al BCE, dado que la desinflación ha perdido el impulso que venía mostrando desde los máximos registrados en mayo.