La trayectoria económica de Europa ha sido, en los últimos tiempos, una constante de altibajos, sorteando sucesivas crisis y periodos de contracción. El escenario geopolítico actual no es una excepción: la escalada de un conflicto en Oriente Próximo, el encarecimiento de la energía y los cuellos de botella en las cadenas de suministros, sumados a políticas económicas impredecibles de ciertas administraciones, han vuelto a inyectar incertidumbre en el panorama internacional.
Este complejo cóctel de factores repercutió también en la eurozona, cuyo sector privado sintió el impacto de la tensión y la incertidumbre hace unos meses, generando temores de una leve contracción del Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre. Sin embargo, los pronósticos más pesimistas no se materializaron.
La economía de la eurozona, contra todo pronóstico, registró un crecimiento del 0,4% entre abril y junio. Este dato subraya la capacidad del bloque para adaptarse y prosperar incluso en entornos volátiles, y las señales actuales sugieren que esta tendencia de crecimiento se mantendrá en el tercer trimestre, aunque con una posible moderación en su intensidad.
El Repunte de Agosto Afianza el Crecimiento
Tras una fase de estabilización en junio y una reactivación incipiente en julio, la economía del euro ha consolidado su rebote en agosto. Este mes se caracteriza por un «aumento sólido y sostenido de la actividad total», lo que «sienta las bases para un significativo incremento del PIB de la zona euro en el tercer trimestre, de alrededor del 0,3%». Así lo afirmó ayer Chris Williamson, economista jefe de Negocios de S&P Global Market Intelligence, al presentar el informe preliminar del Índice PMI Compuesto de Actividad Total de la Zona Euro para agosto, que valida esta mejoría.
El Índice PMI Compuesto de Actividad Total de la Zona Euro alcanzó los 52,1 puntos en agosto. Este valor, una décima superior al de julio, representa su nivel más alto en nueve meses y es un claro indicador de la recuperación industrial que ha estado gestándose en la región.
Este indicador es crucial porque confirma la recuperación del sector industrial después de un bache prolongado. El sector manufacturero europeo está experimentando «su mayor crecimiento económico en cuatro años y medio», según el análisis de S&P Global. Los servicios, que previamente compensaron la debilidad industrial, se mantienen en terreno de expansión, aunque ahora en un segundo plano, con su PMI en 51,7 puntos en agosto, idéntico a julio.
El avance más significativo se observó en el indicador de producción manufacturera, que escaló a 53,4 puntos, frente a los 52,9 de julio, marcando su cota más alta en 54 meses.
Alemania Impulsa la Industria, Francia Se Resiente
Alemania ha sido el motor principal de esta aceleración, con su industria volviendo a operar a un ritmo de crecimiento no visto en un prolongado periodo. En contraste, Francia, la segunda economía del euro, continúa mostrando signos de debilidad, con una menor actividad empresarial y un impacto consecuente en el empleo.
Si las proyecciones de S&P Global se cumplen, el crecimiento del PIB del 0,3% en el tercer trimestre, aunque ligeramente inferior al 0,4% del segundo, reafirmaría la resiliencia de la economía europea frente a las tensiones geopolíticas y un panorama complejo para los mercados energéticos y de exportación.
«Los nuevos pedidos de la industria han vuelto a crecer en agosto por primera vez en mucho tiempo, lo que está redundando en una mejora del empleo, y las presiones inflacionistas no parecen haber ido a más o, si se prefiere, se observan ‘nuevos indicios de atenuación de las presiones inflacionistas'», según el informe de S&P.
Pese a estos avances, la confianza empresarial se ha atenuado y se mantiene relativamente débil debido a la espesa incertidumbre que persiste en el horizonte.
La robustez del sector industrial se explica, en parte, por la acumulación preventiva de existencias ante la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y el persistente bloqueo del Estrecho de Ormuz, que provocó que los retrasos en las cadenas de suministro sigan siendo «alarmantemente generalizados en agosto».
Factores de Contrapeso y Perspectivas
Frente a la incertidumbre generada por las tensiones geopolíticas, los expertos de S&P señalan factores contrapeso clave: la creciente demanda de productos tecnológicos ligados a la Inteligencia Artificial (IA) y el aumento de la demanda de equipos debido a mayores inversiones en Defensa. Estos elementos están «ayudando especialmente a Alemania a lograr ganancias de producción cada vez más impresionantes», concluyen.