La tensión geopolítica en el estrecho de Ormuz ha provocado un terremoto en los mercados energéticos globales. El bloqueo de puertos iraníes y las hostilidades registradas en esta ruta comercial estratégica han impulsado el barril de Brent por encima de los 95 dólares, mientras que el gas natural en el hub holandés TTF ha registrado un repunte que lo sitúa cerca de los 73,5 euros por megavatio/hora, duplicando las cotizaciones observadas hace apenas unas semanas.
Presión sobre el consumo y la industria
Este encarecimiento no solo afecta a los mercados mayoristas, sino que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores. En las gasolineras, la gasolina 95 alcanza ya los 1,85 euros por litro, mientras que el gasóleo se sitúa en 1,78 euros. La situación se ve agravada por la retirada progresiva de las bonificaciones fiscales, dejando un margen de maniobra cada vez más estrecho ante la previsión de que estos descuentos finalicen en el corto plazo.
La actual coyuntura, marcada por inventarios de crudo y gas bajo mínimos, imposibilita una respuesta rápida ante la interrupción del suministro, lo que intensifica la volatilidad de los precios energéticos.
El riesgo de una espiral inflacionista
La combinación de un mercado eléctrico marcado por el gas y la reducción de las reservas de la OCDE genera una tormenta perfecta: los inventarios europeos de gas se encuentran al 67,3% de su capacidad, alejándose del objetivo estratégico del 80%, lo que compromete el suministro ante el inicio de los meses de mayor demanda.
La inflación, que ya muestra signos de recrudecimiento tras alcanzar un 3,3% anual en la eurozona, podría acelerarse ante el repunte de los costes energéticos, que ya acumulan un ascenso del 14,3% interanual. Este fenómeno no solo encarece la electricidad, sino que ejerce una presión alcista sobre los productos industriales y los alimentos, debido a la interdependencia de la energía en la cadena de suministro. Ante este escenario, todo apunta a que el Banco Central Europeo adoptará una postura más restrictiva, con una previsible subida de tipos de interés en su próxima reunión.