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El Oro Apunta a un Repunte Impulsado por la Moderación de la Fed y Fundamentales Sólidos

La primera mitad del presente año ha sido testigo de una volatilidad notable en el mercado de materias primas, con el oro como protagonista principal. Tras alcanzar un pico de 5.400 dólares por onza a finales de enero, su valor retrocedió hasta los 4.000 dólares a cierre de junio. Desde Vontobel, la expectativa es que los precios se mantengan en rangos similares durante el trimestre actual. No obstante, se percibe un potencial alcista que supera los riesgos bajistas para los próximos meses.

A partir de marzo, el enfoque que determina la cotización del oro ha experimentado una transición. Se ha pasado de la preocupación por la devaluación de las monedas fiduciarias a una mayor sensibilidad ante los tipos de interés reales. En este contexto, el metal precioso ha vuelto a exhibir una marcada correlación inversa con las expectativas sobre los tipos de interés de referencia en Estados Unidos.

Un claro ejemplo de esta dinámica se observa en las tenencias totales de ETF de oro. Estas alcanzaron un máximo de 100,9 millones de onzas al inicio del conflicto en Irán, pero posteriormente han descendido un 4,5%, situándose en niveles no registrados desde hace varios meses. Sin duda, las salidas de estos vehículos de inversión han constituido el factor principal detrás de la reciente corrección en los precios del metal.

Aunque los riesgos geopolíticos y las continuas adquisiciones por parte de los bancos centrales proporcionan un respaldo crucial a los precios, la atención del mercado se ha desviado hacia la política monetaria, superando la influencia de estos factores. La reciente rueda de prensa del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en junio pasado, en la que debutó el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, se caracterizó por un tono sorprendentemente restrictivo. Como resultado, el dólar estadounidense se apreció significativamente frente a otras divisas, generando una presión adicional sobre la cotización del oro.

«Dada la considerable disminución en los precios del petróleo respecto a hace dos meses y la debilidad en los datos del mercado laboral, la Reserva Federal no tiene razones claras para retomar un tono restrictivo en sus futuras decisiones. Por ello, consideramos que el oro ya debería haber encontrado su punto de soporte.» – Vontobel.

Perspectivas del Oro a Medio Plazo y Catalizadores Clave

Nuestra perspectiva para el oro a medio plazo sigue siendo constructiva. Los cimientos estructurales que históricamente han impulsado el mercado alcista del oro se mantienen firmes: la diversificación activa de reservas por parte de los bancos centrales; la robusta demanda física proveniente de Asia; las persistentes preocupaciones sobre los altos niveles de deuda soberana; y la demanda constante de diversificación de carteras.

No obstante, la influencia de estos factores favorables es improbable que predomine mientras la política monetaria global conserve una orientación restrictiva. En nuestra evaluación, el próximo catalizador significativo para el oro residirá probablemente en las decisiones de la Reserva Federal. Una vez que los mercados financieros confíen en que el período venidero no iniciará un nuevo ciclo de endurecimiento monetario, se espera que los flujos de ETF vuelvan a ser positivos. Este escenario sentaría las bases para que el oro supere su rango de cotización actual y retome su tendencia alcista de fondo a largo plazo.

Módulo Clave

Los fundamentales que sustentan el oro (diversificación de bancos centrales, demanda asiática, deuda soberana y diversificación de cartera) están intactos. La Fed es el próximo gran catalizador: la confianza en una política menos restrictiva podría reimpulsar los ETF y llevar al oro a su tendencia alcista de largo plazo.

Plata: Cautela Ante un Punto de Inflexión

En contraste, nuestra perspectiva sobre la plata se inclina hacia una mayor cautela. Desde el pasado junio, hemos recomendado una posición de infraponderación para la plata, una postura que planeamos mantener (o, a lo sumo, ajustar a neutral) durante los próximos meses. Anticipamos que el mercado de la plata se aproxima a un momento de inflexión. Tras experimentar cinco años consecutivos de déficit, se proyecta que el mercado retornará a una situación de superávit a partir del próximo año, y consideramos que los precios actuales están comenzando a integrar este cambio fundamental.

El doble rol de la plata, tanto como metal precioso como industrial, está generando factores adversos en ambos ámbitos actualmente. En su faceta de metal precioso, la plata comparte los desafíos del oro: un entorno de tipos de interés elevados por un periodo prolongado y continuas salidas de ETF. Paralelamente, las proyecciones para su demanda industrial se tornan menos optimistas. Dada su inherente mayor volatilidad y su doble exposición a los ciclos monetarios e industriales, la plata probablemente seguirá mostrando una vulnerabilidad superior a la del oro en contextos de aversión al riesgo.

El Cobre: Entre la Inteligencia Artificial y la Política Comercial

Los metales industriales han exhibido una notable resiliencia durante este año, a pesar del impacto de un dólar estadounidense fortalecido. En nuestra evaluación, la trayectoria del precio del cobre está fundamentalmente impulsada por dos narrativas predominantes: la inteligencia artificial y las políticas arancelarias de importación de Estados Unidos. Una porción considerable de la prima que ostenta el precio del cobre, por encima de sus costes de producción sustancialmente menores, refleja la fuerte convicción de los inversores en un incremento robusto de la demanda en los años venideros. Este crecimiento se proyecta como resultado directo de la edificación de centros de datos, la expansión de la red eléctrica y una inversión continua en energías renovables.

A pesar de que el mercado podría estar asignando un valor excesivamente optimista a la futura demanda de cobre impulsada por la inversión en inteligencia artificial, consideramos improbable una corrección significativa de su precio mientras los inversores mantengan una postura alcista y sigan comprometidos con la narrativa de demanda a largo plazo. Este escenario es aún más relevante si se tiene en cuenta que los inventarios globales de cobre no están, en absoluto, ajustados. Una parte considerable del excedente aparente se ubica en Estados Unidos, donde las reservas han aumentado considerablemente en los últimos doce meses, anticipando una posible resolución sobre aranceles. Por consiguiente, la política comercial estadounidense se perfila como el factor determinante del próximo gran movimiento en el mercado del cobre.

Análisis elaborado por Kerstin Hottner, responsable de materias primas en Vontobel.

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