La sostenibilidad del gasto bajo la lupa
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha lanzado una advertencia directa sobre la fragilidad de las cuentas públicas. Ante la persistente presión inflacionaria provocada por la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo, el organismo señala que el Gobierno dispone de un margen de maniobra extremadamente estrecho para sostener las actuales bonificaciones a los combustibles sin poner en riesgo los objetivos de estabilidad financiera.
Si no se compensan las ayudas con otras unidades de gasto, el déficit crecerá inevitablemente, advierte la presidenta de la Airef.
Incumplimiento de la regla de gasto europea
La situación actual ha obligado a la entidad fiscal a ajustar sus proyecciones. La Airef ha elevado en una décima la previsión de déficit para el ejercicio actual, situándola en el 2,7%. La presidenta, Inés Olóndriz, ha sido categórica al descartar que España logre cumplir con la regla de gasto europea establecida para el presente ejercicio, instando al Ejecutivo a implementar medidas de mayor rigor si la dinámica presupuestaria no corrige su trayectoria.
La Airef ha empeorado su previsión de déficit hasta el 2,7% debido al impacto de las ayudas a los carburantes y la inestabilidad global, lo que complica el cumplimiento de los compromisos fiscales europeos.
Desafíos en la planificación presupuestaria
En el marco de las recientes negociaciones gubernamentales para las cuentas públicas, la Airef ha subrayado la necesidad de adoptar una perspectiva estratégica a medio y largo plazo. La falta de consenso en el Congreso sobre la senda de estabilidad dificulta la claridad en las reglas de juego con las administraciones territoriales, aumentando la urgencia de una reforma profunda del marco fiscal vigente.
Asimismo, la institución ha puesto el foco en la eficiencia del gasto, recordando que elevar el techo de gasto a 226.032 millones de euros no es suficiente por sí solo. Cualquier incremento, incluyendo el potencial impacto de 21.000 millones de euros anuales derivados de la nueva financiación autonómica o la condonación de 83.000 millones de euros en deuda regional, requiere una planificación rigurosa sobre cómo asegurar los ingresos necesarios sin comprometer la inversión en partidas críticas como Defensa.